sábado, 23 de abril de 2011

El ícono del sepulcro vacío. La enigmática imagen de un misterio

La imagen de las mujeres frente a la tumba es la representación más antigua de la Pascua y ya aparece en un fresco del templo de Dura Europos de Siria que data aproximadamente del año 230.  La importancia de este ícono se basa en su conexión directa con los relatos evangélicos y con un hecho preciso de la historia de la vida de Jesús. Con el tiempo, las diferentes representaciones de este motivo iconográfico fueron enriqueciéndose con los datos encontrados en los textos litúrgicos que describen a las mujeres y a los discípulos cerca de la tumba. Para los fieles ortodoxos la tumba vacía es uno de los símbolos más importantes de su fe y por ello visitan la iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén y es allí donde se realiza la celebración principal de la Pascua. En su famoso sermón pascual, san Juan Crisóstomo llama a la tumba vacía “fuente de vida” y dice que “el perdón ha surgido de la tumba”.
En el presente artículo hemos escogido uno de los modelos más conocidos de este motivo iconográfico que pertenece al período de la iconografía bizantina tardía. Se destaca por su fidelidad al relato de Marcos 16:1-8, que es uno de los textos más relacionados con la celebración de la Pascua en la liturgia bizantina debido a su lectura en la procesión del asalto (Al-Haymeh) del domingo de Resurrección.


El ángel
El ícono que sigue el relato evangélico según san Marcos representa a las mujeres junto al sepulcro vacío. En el centro del cuadro resalta el blanco resplandeciente de un hermoso ángel que, por sus proporciones y su actitud triunfal, demuestra ser el protagonista principal de la escena.  El ángel está sentado sobre la piedra que cubría la tumba y su mano derecha señala los lienzos que envolvían su cuerpo. Su mirada se dirige a las mujeres. El conjunto de gestos del ángel transmite claramente el mensaje evangélico más simbólico de la fe cristiana: “No os asustéis; buscáis a Jesús el Nazareno, el que fue crucificado. Ha resucitado, no está aquí; mirad el lugar en donde lo pusieron.” (Mc 16:6). 


Las mujeres
Las mujeres reciben el mensaje junto al sepulcro, admiradas y atemorizadas frente a la visión del ángel y de la roca grade y pesada que cubría la entrada y que había sido levantada antes de que hayan llegado (Mc 16:3-4). Podemos ver en sus manos los recipientes de aromas que habían comprado para ungir el cuerpo del Maestro (Mc 16:1). Ellas vinieron con un plan propio de la cultura de la muerte, una cultura que no conoce más allá de lo tangible y que quiere poner un fin digno a la dolorosa partida del Galileo. Llegan con amor y resignación para ungir el cuerpo darle su descanso eterno en el sepulcro. La tradición de la iglesia las llama las mujeres miróforas, es decir las que portan aromas. De ahora en más, ellas se convertirán en portadoras del anuncio de la Resurrección y su mensaje se expandirá como perfume por todo el orbe. Los aromas que ellas utilizaban para ungir el cuerpo sin vida eran expresiones de amor sin fruto, intentos inútiles de rescatar al ser querido del poder de la corrupción. De ahora en más, su mensaje de fe insuflará vida en todos los que crean y  liberarán a los creyentes de las cadenas de la muerte.  

El sepulcro

La forma del sepulcro se inspira en los sarcófagos que se utilizaban en los tiempos del iconógrafo. La gran roca de la puerta del sepulcro se convierte en la pesada losa que cubre los sarcófagos. Dentro del mismo vemos que sólo quedan los lienzos en los que envolvieron el cuerpo de Jesús. Con el propósito de destacar la ausencia del cuerpo, las mordazas representan su contorno y distinguen claramente la cabeza al resto del cuerpo. Estos lienzos en su forma también quieren reflejar una tradición antigua que recogieron algunos Padres en sus escritos: la metáfora de la crisálida del gusano de seda. En la antigüedad, se consideraba al gusano de seda como símbolo de la inmortalidad porque después de cubrirse en su capullo de seda se transformaba en mariposa blanca. Jesús hace efectivo este simbolismo de una manera misteriosa e incomprensible para el ser humano. Él se convierte en el “Autor de la vida” (Hech 3:15). En Él encomendamos nuestras vidas a Dios, en Él podemos morir y resucitar. Una estrofa del servicio de Pascua comenta así la escena de este ícono:
“Las mujeres miróforas con la luz del alba fueron al sepulcro del autor de la vida  Y encontraron a un ángel sentado sobre la piedra. Dirigiéndose a ellas les decía así: ‘¿Por qué buscáis al Viviente entre los muertos? ¿Por qué lloráis al Incorruptible Como si hubiese caído en la corrupción? Id y anunciad a sus discípulos: Cristo ha resucitado de entre los muertos.’ Mujeres evangelistas, levantaos, dejad la visión e id a anunciar a Sión: ‘Recibe el anuncio de la alegría, Cristo ha resucitado.’ Alégrate, danza exulta, Jerusalén, y contempla a Cristo tu Rey que sale del sepulcro como un Esposo.” (Castellano 130)

Conclusiones
                En la iglesia ortodoxa los fieles dan el pésame ante la muerte de un ser querido con la frase que mejor resume las esperanzas de un tiempo mejor: “Cristo ha resucitado” (Al-Mesih cam). Los deudos responden desde el dolor y con deseos de reavivar estas esperanzas: “Verdaderamente ha resucitado” (Haqqan cam). En este gesto tan simple podemos percibir que la fiesta de Pascua es el núcleo mismo de la fe cristiana y que contiene las respuestas a las preguntas que todos nos planteamos frente a la muerte, la desgracia y el dolor. Cristo vino para poner fin al sufrimiento y ha vencido el más duro de todos ellos: el domino de la muerte.

Con la ausencia de Cristo, este ícono representa el poder invisible de la fe cristiana que está presente en todo momento de nuestras vidas y que siempre nos sorprende y nos asombra porque ante el dolor y la desesperación el ángel está ahí inconmovible e infalible recordándonos que la muerte ha sido vencida, que Dios nos ama y que vivimos una nueva vida que nace y renace siempre en la Pascua de Resurrección.

Bibliografía

Castellano Cervera, J. Oración ante los iconos: los misterios de Cristo en el año litúrgico. Centre de Pastoral Litúrgica: Barcelona, 1999
Muci, Siluán.                 Iconos de la Resurrección. En: http://www.acoantioquena.com (ver enlace aquí)  
Quenot, Michel.            The Resurrection and the Icon.  SVSP: Crestwood (N.Y.), 1997.
Wikipedia contributors. "Dura-Europos church." Wikipedia, The Free Encyclopedia. Wikipedia, The Free Encyclopedia, 1 Apr. 2011. Web. 22 Apr. 2011.

2 comentarios:

  1. Estoy muy agradecido por su comentario sobre este misterio tan conmovedor. Reciba Ud. mi cordial saludo en el dia de la Pascua de Resurrección.
    ¡Cristo Resucitó!

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  2. Verdaderamente ha Resucitado!
    Gracias Miguel.

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