martes, 21 de diciembre de 2010

El contenido bíblico del ícono de la natividad

El ícono de la natividad representa no sólo la escena del nacimiento de Cristo sino una serie de hechos relacionados con la fiesta, enlazándolos unos con otros para aportar a la formación espiritual del creyente que ora frente a esta imagen. El icono contiene varios momentos de la narración evangélica, conformando así un evangelio expresado en formas y colores. Sin lugar a dudas, es la imagen central la que capta la atención del espectador y en ella se encuentra la Virgen con el niño en un pesebre. Las escenas secundarias muestran a los magos de viaje siguiendo la estrella, la anunciación a los pastores,  la duda de José y el lavado del niño.
 El prototipo del ícono que aquí representamos está atestiguado en obras de arte de los siglos cinco y seis aunque no llegará a su forma final hasta el siglo nueve, un siglo después de la iconoclasia. En tal período el ícono de la natividad comenzó a sintetizar el texto del condaquio de la fiesta de navidad:
Hoy la Virgen da a luz al que supera toda esencia; y la tierra le ofrece una gruta a Aquel, a quien nadie puede acercarse. Los ángeles y los pastores le glorifican, y los magos guiados por la estrella vienen en camino. Hoy ha nacido para nosotros un Nuevo Niño que es el Dios Eterno.
A los elementos mencionados en este condaquio se le han agregado algunas escenas inspiradas en escritos no bíblicos tales como el lavado del niño y la escena de la duda de José que fueron agregados en las esquinas inferiores del ícono indicando así su importancia secundaria por su procedencia exterior al canon bíblico.
A continuación vamos a comentar sobre los elementos bíblicos propios de este ícono y sobre la manera en que han sido representados. Cada escena será comentada por separado para facilitar su comprensión y finalmente diremos algunas palabras de las escenas provenientes de la tradición posterior a los evangelios.